jueves, 26 de enero de 2012

La fuerza del poder.


Ya tenemos otra. Ayer por la tarde, cuando muchos estábamos decidiendo si era mejor cenar durante el partido y un poquito antes por lo de que no se te atragante la cena, conocíamos una feliz noticia para los políticos que tienen grandes cargos y en especial, los del PP. Francisco Camps era declarado no-culpable.


Esta decisión tomada por un juzgado popular nos dejaba a muchos y a muchas con cara de tontos. Una sensación de insatisfacción y decepción que en estos últimos tiempos empieza a ser demasiada experimentada. La decisión de que no había pruebas suficientes como para probar que los trajes no habían sido regalados, es una decisión que no se cree mucha gente o que simplemente es difícil de dijerir después de escuchar un y mil veces las conversaciones entre esos dos dirigentes de la Comunidad de Valencia y la trama corrupta. Unos corruptos que no olvidemos que se metieron en esa Comunidad a hacer trapicheos de los suyos porque esos mismos políticos que ayer fueron declarados inocentes les abrieron la puerta de par en par y regalaron contratos y dinero público que no sólo es de los valencianos, es de todos. Pero lo que realmente me gustaría leer es la parte de la sentencia donde describen esa relación exclusivamente comercial que unían a Camps y El Bigotes. Ésto último me parece realmente inconcebible. 

Una vez más, la fuerza del poder político se ha reído de todos los ciudadanos haciéndonos saber que ellos son los que mandan, hacen y deshacen a su pleno antojo sin que haya absolutamente nada ni nadie que se lo impida. No quiero denunciar el sistema por que sí, pero joder, es que a veces cuesta mucho creer en algo que día tras día nos decepciona con sentencias como la que ayer se produjo.

Tristemente creo que no va a ser la única sentencia de este tipo que veremos este año. Hoy, por ejemplo, termina el tiempo que le dieron a Fabra para que ingresara su fianza. Una fianza de 4,4 millones de euros. Un dinerito que todo el mundo tiene guardado debajo del colchón, sobre todo si eres político y tienes un alto cargo, que creo que nada mas que por ingresar ese dinero, si lo consigue, debiera ser investigado a ver de dónde lo saca.

Hoy me hago varias preguntas:

  • ¿Por qué coño no nos hacemos políticos y dejamos de mal vivir? Ese es el camino y nos lo demuestran día a día. Es la forma para hacerse rico, dejando un poco la moral de un lado...
  • ¿Los poderes judiciales son justos en España?
  • Y por último, si Camps se hubiera descargado los trajes de la red ¿estaría en la cárcel?


miércoles, 18 de enero de 2012

Pigmalión en el aula.

Pues hoy me encontraba estudiando un poco debido a la cercanía de los exámenes cuando me he encontrado con un estudio que me ha hecho reflexionar bastante con respecto a la actitud y la influencia que pueden llegar a tener los docentes con respecto a sus alumnos.

El estudio, realizado por Robert Roshental y Leonore Jacobson, allá por 1968 puso de manifiesto hasta qué punto un profesor puede influenciar en el rendimiento académico de sus alumnos. A los pequeños les administraron unos test de inteligencia para luego escoger aleatoriamente a un pequeño grupo, un 20 % de ellos. A los profesores se les indicó que este grupo de alumnos eran los que mejores puntuaciones habían obtenido en dicho test y los aislaron en una clase de supuestos aventajados. Pues bien, los profesores confiaban tanto en sus alumnos y se crearon tales expectativas sobre ellos que al final se vieron cumplidas. Estos jóvenes tan prometedores, o eso le hicieron creer a sus profesores, empezaron a subir sus calificaciones en pocos meses y esa mejora se mantuvo durante varios años, hasta tal punto que cuando se les realizó otro test de inteligencia, también habían mejorado su puntuación con respecto al anterior. La forma de tratar a ese grupo, la motivación, la atención y el cariño dedicado a  esos alumnos supuso este  gran incremento y mejora en su vida académica.

Esto se conoce como efecto pigmalión o profecía autocumplida y por desgracia también ocurre el efecto contrario, el pigmalión negativo. Vamos, que si un profesor se crea unas expectativas negativas sobre un alumno, el estudiante caerá en su rendimiento. Esto se puede aplicar a casi todo tipo de enseñanzas y creo que los docentes le debieran dar un par de vueltas a todo esto. Porque ahora mismo me estoy preguntando cuantas veces a lo largo de mi vida he visto este efecto en compañeros o incluso en mi mismo. Eso de que sacas mejores notas con el profesor que te cae bien y cateas con el profe que te tiene manía puede tomar un rumbo diferente después de analizar un poco este famoso estudio. Incluso estoy por intentar hablar con mas de un profesor que tenía para decirle que si me hubieran motivado como es debido... A no, que el problema es que yo no iba a clase... Bueno, que la cuestión en sí es que los docentes tienen en sus manos bastante mas responsabilidad de la que podamos creer y ese trabajo se tiene que llevar día a día y es un trabajo realmente difícil. ¿Os imagináis que todos nuestros profesores nos hubieran motivado de esa forma? Supongo que nuestras vidas serían muy diferentes a lo que lo son ahora.

Os dejo aquí el enlace de un artículo sobre este efecto un poquito mas extenso y que incluso da algunos consejos a los educadores. A mí me ha gustado bastante. http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_28/INMACULADA_BANOS_GIL_01.pdf

Ahora, a darle vueltas a la historia...  

jueves, 12 de enero de 2012

2012...



Pues si, ya estamos en 2012 y me estaba dando cuenta que todavía no había hecho mi primer post del año. Supongo que ha sido por ese batallón de nefasta información que cuando parece que la acabamos de digerir, aparece otra noticia que se hace mas difícil aún.

Muchos amigos, conocidos y familiares me felicitan por el nuevo año con esa frase tan original. Ese "¡feliz año!". Yo, por no ser descortés, les respondo con un "igualmente", pero con todo lo que está pasando hay que ser muy, pero que muy positivos para esperar que este año va a ser mejor que el anterior. Porque espero que tengamos mucha salud y mucho amor porque lo que viene siendo otra cosa... 

Y es que todavía no nos acostumbramos a ver a los populares gobernando cuando ya se han olvidado de todo lo que prometieron en la campaña electoral y nos dicen, mientras nos hunden un poquito mas en la crisis global y personal de cada uno, que esto sólo es el inicio del inicio. Que sólo van a recortar una miajilla vaya a ser que los andaluces se enfaden y pierdan las autonómicas, que ya si eso nos terminan de dar el susto luego. Porque las noticias que nos llegan desde el gobierno son para echarnos a temblar. Pero por si acaso no tenemos suficiente, ya nos estamos empezando a acostumbrar a ver todos los días en la tele un presidente corrupto nuevo, un delegado que se va de putas y farlopa con el dinero de las ayudas a la contratación o algún familiar de la Casa Real que se lo ha llevado calentito para un paraíso fiscal. Que acabamos de celebrar el aniversario de un Guantámo que sigue abierto, que todos los niños y los que no son tan niños siguen muriendo en África sin que a nadie le importe un carajo. Que también hemos celebrado el aniversario de un terremoto que dejó un país que ya era pobre en la completa miseria y también nos hemos olvidado de él. Que siguen apareciendo mujeres maltratadas y niñas violadas. Que las previsiones de que las personas que quieren trabajar, empiecen a trabajar, son casi nulas. Que nadie se mete con los mercados o le dicen a Merkel que se vaya a tomar por culo. Que no seguimos igual, que vamos a peor y a peor. Que en un país se matan entre ellos y lo llevan haciendo mucho tiempo, pero de allí no hay nada que rascar, pues que se sigan matando. Que dan ganas de tirar la tele, apagar la radio o hacer varios unfollows a todos los periodistas y medios de comunicación para así estar un poquito mas tranquilitos.

Pues lo dicho, que no dan ganas de felicitar el año a nadie porque está la cosa bastante jodida, pero bueno, con salud y amor iremos tirando para adelante. A mí me va sobrando con eso.