miércoles, 19 de septiembre de 2012

Gracias!

Santiago Carrillo, un hombre clave en la España que conocemos. La persona que supo anteponer la convivencia a sus propios ideales. Un hombre libre, inteligente y hábil. El que luchó por todos y cada uno de los que fueron repudiados y en contra de la represión bárbara que sufrió este país. Un hombre sin el que no se puede entender la historia más reciente de nuestro país.

Todo lo anterior es muy cierto pero yo me quedo con lo que escuché ayer en Hora 25 sobre lo que significó Santiago Carrillo para sus hijos. Uno de ellos, con mucha entereza y tristeza a partes iguales comentó:  "mi padre siempre nos enseño a amar al ser humano, a creer en él, a verlo como un ser positivo"

Es magnífico que un hombre nos deje ese legado, esa forma de actuar y reaccionar ante las grandes dificultades que le tocó vivir. Me acuerdo de esa frase que comentó en una entrevista: "Yo hice política cuando hacer política te costaba la vida". Mas allá de todas las grandes negociaciones que contribuyeron a lo que él creía que tenía que ser un país libre y democrático, dejó sus propios ideales políticos a un lado para aceptar una bandera y un estado monárquico en el que nunca creyó, para así pasar una triste página de la historia y poder crear, junto con el resto de los españoles, un país mejor en el que todos hoy nos encontramos y él fue el que creyó en todo eso y puso su propia playa porque un granito de arena no fue.

La vida de ese hombre atraviesa todo el siglo veinte para dejarnos un siglo veintiuno mejor. Y todavía hoy, en el día de su velatorio, hay medios ultra-derechistas que le siguen otorgando méritos como el de Paracuellos. Nadie se cree que un hombre con esa plena confianza en el ser humano ordene unos actos como aquellos pero sin embargo, la derecha mediática sigue erre que erre creando mentiras que sólo destruyen la convivencia y no aportan nada. Unas personas que no son capaces de pedir perdón por todas las atrocidades cometidas por su bando se atreven en un día así a seguir con una mentira sobre un hombre que no la merece. Quizás si todos fuéramos un poco más Carrillo ciertas cosas no pasarían.

Siento de verdad que se ha ido un gran político, un arquitecto de formas de vida y sobre todo una gran persona que confiaba en cada uno de los seres humanos y siempre luchó por ellos hasta en contra de sus propias convicciones si fuera necesario. Siempre me he considerado un carrillista y hoy no podía dejar de darle las gracias con éstas palabras por todo lo que hizo por nosotros.

Muchas gracias Santiago!