
Mañana se celebran 10 años del día en que empezó la invasión a Irak. Los Tomahawks empezaban a caer sobre Bagdad por parte de los norte americanos mientras los ingleses se desplegaban desde Kuwait y así empezaba otra de las guerras que tanto le gustan al gobierno estadounidense, en aquella época dominado por George W. Bush. Buscaron objetivos que no existían, encontraron excusas pobres para llevar acabo la acción militar y se aliaron con tristes e incultos países (en lo que a lo militar se refiere) para asegurarse un mínimo de bendición internacional ante lo que fue uno de los mayores despropósitos de la historia actual.
Esta masacre en busca de armas de destrucción masiva, se cobró la vida de más de 150.000 ciudadanos nativos y de unos 4.500 por parte del ejército americano, por no contar los otros más de 200 de la coalición armada que apoyaron esta invasión. Los gritos de "no a la guerra" que se entonaban en todos los rincones del mundo no sirvieron para nada y el presidente Aznar nos comunicaba a los españoles que Sadam, aquel demonio que no hacía caso a su amigo y aliado Bush, había hecho oídos sordos al no dejar el poder y poner a disposición de EE.UU. unas armas de destrucción masiva que no existían.
Después de diez años y una misión llamada "Libertad para Irak", nos queda un país destruido que va recomponiéndose poco a poco, en una democracia que funciona a tirones, con unos terroristas que jamás se han marchado del país y que ahora forman parte del gobierno Iraquí, los cuales han conseguido una gran alianza con el vecino Irán, otro gran detestado por los americanos. Nos quedan los muertos, los torturados, las violadas, los inocentes que aprendimos a llamar "daños colaterales". Nos queda la vergüenza como país en una foto, el saber que todas las voces del mundo gritando en contra no sirvieron para nada. Unos Iraquíes que no se sienten representados en su gobierno y que no han avanzado absolutamente nada en lo que a libertades se refiere y unas Naciones Unidas que después de lo ocurrido tenemos presente que no hicieron lo debido cuando un país como Estados Unidos se plantea invadir a otro. Nos han quedado cárceles ilegales para forzar a personas a decir algo que seguramente no sepan. Lo que NO tenemos son esas armas de destrucción masiva que tanto anunciaba la alianza internacional para justificar la acción militar contra Irak.
No habrá enjuiciados por un penal internacional ante un acto así. No hay malos, cuando es Estados Unidos el que se presta a llevar a cabo una matanza de tal calibre. No hay condena posible ni delitos de guerra si se toman las palabras libertad y democracia como pretextos para iniciar una guerra. Ahora sólo queda saber cuando perderán unas elecciones los demócratas américanos para así dejar a los republicanos hacerse otra batallita, posiblemente en ese país vecino, en Irán.