Ayer llegó el día en el que los dos principales partidos de esta nación llamada España presentaron a sus candidatos en una contienda cara a cara. En un esperado y único debate que hoy todo el mundo analiza al dedillo. Hoy es día de explicaciones y revelaciones sobre la actitud de esos hombres, entraditos en años, que aspiran a gobernar nuestras vidas.
Hoy se abre otro debate. ¿Quién fué el candidato que ganó la contienda? Esa es la pregunta a la que todos los medios de comunicación intentan dar respuesta. Una respuesta muy diferente dependiendo de la línea editorial que siga cada uno. Desde una derrota aplastante según medios "liberales" a un Rajoy sin explicaciones desde los socialdemócratas. Un desvarío que cansa ver cada vez que se hacen sondéos con tanta premura, y es que algunos medios ya tenían resultados a los pocos minutos de terminar el debate. Para mí perdieron los dos. A Rajoy le achantaron las incómodas preguntas sobre el difuso programa electoral que han creado y Rubalcaba no supo dar ese puñetazo en la mesa que necesitaba para sacar de sus casas a esos votantes de izquierdas totalmente defraudados por este gobierno.
Se habló de empleo. Curiosamente los dos candidatos ofrecían empleo en la próxima legislatura como si de caramelos se tratara. Y es que Rubalcaba bajaría los datos del paro con impuestos y ayudas y Rajoy solucionaba todos los problemas creando puestos de trabajo que incentivan el consumo. Pero, ¿de verdad alguien se cree eso? De repente, según esta gente, el año que viene todo el mundo va a tener trabajo por unos medios o por otros. Atentan contra nuestra inteligencia estos pésimos candidatos.
Se hablaron de muchas cosas. Pensiones, pymes, el modelo austriaco que a todo el mundo le da igual, subidas impositivas, sanidad... ¿Nadie echó en falta a Europa en el debate? ¿Fuí el único? Y es que ninguno de los dos habló de qué iba a hacer cuando Merkel nos diga que pié debemos mover primero y hacia donde nos tenemos que dirigir. Se nos ha olvidado que estamos en Europa y que digan lo que digan, vamos a hacer lo que nos dicten desde el norte de nuestro continente. Parecía que iba a empezar un rifi-rafe al respecto cuando Rubalcaba habló de pedir a Europa dos años para reactivar la economía, pero todo quedó ahí. Faltó que hablaran de la política de verdad, de la política del siglo XXI en la que Europa nos dicta lo que tenemos que hacer para ser niños buenos y no enfadar al BCE. Rubalcaba nos quiso meter miedo en el cuerpo porque viene la derecha y sólo hace falta ver las comunidades donde gobiernan, y Rajoy se intentó escapar de los ataques del socialdemócrata con generalidades sobre ese "plan" que nos va a salvar de este desastre provocado por los socialistas.
Y por cierto, hay que destacar que fué un debate, un único debate encorsetado en el que faltó mucho tiempo para hablar de cosas que nos importan. Muy medido por los tiempos y sin una gran discusión. Un debate en el que esta España tan plural brilló por su ausencia, en el que se dejó bien claro que un sólo debate no se consigue nada y que con dos partidos políticos debatiendo, se excluye a muchísima ciudadanía de él. Hacen falta más y más plurales, sin duda alguna.
Al fin y al cabo. Los dos se fueron sin convencer a nadie que no tenga claro su voto. Los dos hicieron su debate propio olvidándose de miles de cosas importantes. Los dos salieron indemnes y orgullosos de volver a decirnos lo mismo de siempre. Los dos perdieron.

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