Ayer por la tarde pudimos asistir a otra derrota del Real Madrid, esta vez en Málaga. La situación del club para lo que queda de temporada se está complicando por momentos, teniendo que remontar ante el Celta en Copa, con la Liga prácticamente tirada a la basura con 16 puntos de desventaja y una Champions que no augura nada bueno viendo como están los jugadores.
Ante el Málaga, Mou intervino con otro cambio de los suyos dejando en el banquillo al capitán del equipo Iker Casillas por cuestiones técnicas. Según dijo en rueda de prensa, Adán está en mejores condiciones que Iker y la actuación del portero no interfirió en el resultado final. Ante esto lo primero que habría que señalar a Mou sería que quizás las actuaciones de Adán no sean definitorias pero las de Iker si lo son jornada tras jornada, porque otra cosa quizás no se pueda decir pero la diferencia que hay entre el portero suplente y el titular en cuestión de méritos y forma es más que notable. En otras posiciones hay menos diferencias entre jugadores suplentes y titulares ya que el Madrid cuenta con una plantilla de altísimo nivel pero en la portería hay diferencias abismales ya que no se cuenta con fichar a otro buen portero para que no pise el campo ya que en esa posición tenemos al mejor del mundo. Nadie se cree que fuera una decisión técnica si no otra caza de brujas protagonizada por el entrenador y sus enfrentamientos con la plantilla que son contínuos.
Entre los problemas de los que se queja el entrenador son de supuestas filtraciones a la prensa y dado que Iker tiene alguna que otra relación con estos medios ayer le tocó el castigo. Lo que es curioso es que ayer, a eso de las seis, se empezó a mover por Twitter que el capitán no estaría en el once inicial, por lo que filtraciones si hay, pero resulta que a Adán le dijeron sus entrenadores personales desde el martes que se fuera preparando para jugar la semana que viene. Según cuentan algunos jugadores Iker no lo supo hasta ayer por la tarde. Todo es muy raro y muy enrevesado como si de una triste telenovela se tratara, con un entrenador mal metiendo entre jugadores y quitando galones con sus decisiones a ésos que se los han ganado tanto en el Madrid como en la selección porque él no permite que alguien tenga más galones que él. Él es el que manda y punto.
Ramos, que se quedó en Málaga para luego dirigirse a Sevilla para pasar las navidades con su familia, no quiso hacer leña del árbol caído y para mí, lo que fue más evidente es que no quiso decir nada en contra de un entrenador que si su plantilla habla o le discute, a las siguientes semanas se encuentra en el banquillo o directamente fuera de convocatoria como él mismo pudo comprobar no muchas semanas atrás.
Los problemas entre plantilla y entrenador son evidentes, tanto que ayer se pudieron ver en el campo y Florentino se pudo dar cuenta de ese mal estar que existe entre un entrenador y sus jugadores que cada día que pasa tiende a empeorar. De hecho para el día 31 de diciembre, un día después de la incorporación a los entrenamientos tras el parón navideño, el presidente ha citado a los capitanes del club para que informen de primera mano de lo que está sucediendo en un vestuario destruido y sin ambición. Por ello, Florentino tendrá que empezar una tarea que ha dejado de lado ya que el entrenador exigió plenos poderes en el club y empezar a tomar decisiones como por ejemplo si debe seguir el entrenador en el banquillo o mandarlo a Inglaterra con un lacito de regalo junto a algún jugador de su misma patria.
La decisión no es fácil teniendo en cuenta que el Presidente se enfrenta a una año de elecciones y cabe la posibilidad de que continúe el entrenador para así dejar que el enfado de los aficionados y socios del club caiga sobre él. Pero está claro que Mou no va seguir el año que viene y los problemas que tiene el Madrid ahora mismo son producidos por el luso y si sigue ahí le puede salir el tiro por la culata al no tomar una decisión que desde mi punto de vista debería haberla tomado ayer mismo. El Real Madrid no se puede permitir tener un entrenador que se cree Dios por encima de todo y de todos y que para ser el mejor entrenador del mundo como algunos dicen, no ha sido capaz de mantener una plantilla que sin duda alguna tiene nivel para ganarlo todo.
Ha llegado el momento de que el presidente salga de su despacho en el que el entrenador le obligó a estar. Ha llegado la hora de Florentino.
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