Ayer disfrutamos del fútbol en todo su esplendor. Un partido abierto, en el que podían haber marcado cualquiera de los dos equipos en todo momento y una clase magistral de dos maneras de ver este deporte tan diferentes y tan maravillosas a la vez. Un encuentro que acabó en empate a uno, resultado que obliga a marcar al Madrid en Barcelona y que creo muy justo teniendo en cuenta las oportunidades de las que dispusieron ambos rivales.
Sin embargo, todo el mundo esperaba ver a un Messi espectacular y a un Cristiano haciendo de las suyas. Todos teníamos la incertidumbre de cómo afrontaría Diego una titularidad tan temprana y ante tal equipo y sobre todo, cual sería la versión de una defensa completamente nueva y forzosa ante la lista de sancionados y lesionados de la que partían los madridistas. Nada de todo lo anterior tuvo gran importancia ayer. Por ejemplo, Messi, no disparó dentro de los tres palos en todo el partido y Cristiano no tuvo una actuación como la que pudimos ver el domingo por la mañana. La prematura titularidad del nuevo cancerbero del Real no fue significativa ya que cumplió con notable su actuación. El nombre del partido fue el de un chaval llegado de Francia, que tiene sólo 19 años y que su breve historia en el Real Madrid ha sido ejemplar, asumiendo su suplencia ante una pareja de centrales que hasta ayer era indiscutible y haciendo su trabajo cuando Mou le daba algunos minutitos. El "chaval" sacó un balón bajo palos, le quitó otro a Fábregas justo cuando se disponía a disparar a bocajarro, exhibiendo una velocidad pasmosa y para culminar su noche, marcó el gol que deja vivo al Madrid para una vuelta abierta en el Camp Nou. Todo ello lo hizo sin cometer una sola falta en los noventa minutos y ante una de las mejores plantillas de la historia de nuestro fútbol.
Ahora nos queda la duda de qué pasará cuando Ramos y Pepe estén listos para volver a la titularidad. Después de lo visto ayer con el Francés, los madridistas vamos a empezar a tratar la poca amistosidad de Pepe en el campo con otros ojos. Empezaremos a querer desplazar a Sergio a otras posiciones más adelantadas o hacia la derecha, donde hace muy buen trabajo o incluso podemos soñar con 3-4-3 que de repente a aparecido en los sueños de muchos de nosotros. Ese niño tiene que jugar y ayer demostró que puede hacerlo más que bien.
A Varane se lo debemos al ojo de Zizou, que desde años se había fijado en las cualidades del francés y no paró hasta que se lo trajo al Bernabeu. Zidane nos sigue dando alegrías después de muchos años.
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