martes, 4 de octubre de 2011

Nuestra crisis.



Hoy nos levantamos con otra triste cifra de los nuevos usuarios registrados en las oficinas del INEM. En este mes sumamos 95.817 nuevas personas que quieren trabajar y no pueden. Es la peor cifra que se tiene de este mes de Septiembre en 20 años y casi el doble que el pasado año. Y es que los contratos temporales de verano han acabado. Todos esos camareros, socorristas, limpiadores y sustitutos han dejado sus puestos, bien porque ya no son necesarios, bien porque han llegado de sus vacaciones esos afortunados que ocupan ese puesto el resto del año.

Ayer estuve pensando en muchas conversaciones que había mantenido días antes. Eran con personas de muy diferente índole. Desde gente que se había quedado en paro por primera vez en veinte años con hipoteca e hijos, estudiantes que no paran de estudiar después de tener carrera, masters y expertos, gente que sólo busca lo que sea para poder pagar el alquiler y los pañales o la letra del coche, parejas que se ven los dos en paro, etc... Lo que si había era un denominador común en todas estas personas:   la total seguridad de que no iban a encontrar un trabajo mañana. 

Es cierto que ahora mismo estamos pasando por una crisis financiera que está hundiendo todas las economías a nivel global. Que hace muy difícil que un país salga a flote y que consiga generar trabajo. Pero a mí me parece que hay otra crisis importante que muchos hemos pasado por alto. Nuestra crisis del desaliento, de la desesperación y de la realidad del día a día que no mejora y no tiene perspectivas de ello a corto plazo. Es realmente triste conocer a tanta gente que ha perdido por completo las ganas de vivir. Las ganas de vivir como uno soñaba y es que ahora da igual qué o quién seas. Muy poca gente tiene la oportunidad de acceder a un puesto de trabajo digno en el que puedas desempeñar las habilidades que hemos adquirido y que todos reflejamos en nuestro C.V.

En esto quieren centrar la campaña electoral los grandes partidos. En engañarnos de nuevo con una situación que bien sabemos, no va a llegar. En explicarnos nuevamente que tienen la formula secreta para crear ese empleo que tanto necesitamos los españoles y españolas. En conseguir nuestro voto sea como sea. Pero nosotros sabemos que no va a ser así. ¿O es que los españoles vamos a ser diferentes? Sobre todo cuando entre quien entre en el gobierno, va estar a merced de las exigencias de los mercados, de que los bancos no se hundan y de que haya el importantísimo dinero para pagar las comisiones de algunos. Que haya dinero para especular. Que haya dinero para robar, comprar trajes o traer al papa. Eso es lo importante en este país. ¿Qué mas da que las familias no puedan comer si podemos pagarles el autobús y el metro a los jóvenes del Papa?

Algo tiene que cambiar para que algún día nos levantemos con ganas de vivir de nuevo y no vernos en la situación que nos encontramos. ¿Seremos capaces de cambiar?

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