jueves, 20 de febrero de 2014

Sanción injustificable.

Ayer conocíamos la sanción impuesta por el comité de competición de la federación española de fútbol a Jona, el jugador del Real Jaén que en el partido de la semana pasada, al marcar un gol, se levantó la camiseta para dedicarle su tanto a los niños con cáncer. Un bonito gesto propiciado por ser también el día mundial contra el cáncer. Dicha sanción, que por el mero hecho de serla ya es sorprendente, nos indigna un poco más si conocemos la cifra que tiene que pagar el jugador, siendo ésta de 2000 euros. Otro sin sentido de la federación y su comité de competición.

Todo ello se vuelve un poco más absurdo si comparamos la "multita" que le van a hacer pagar a un club de primera división que durante un partido de semifinal de copa, en el que uno de los jugadores recibe un mecherazo en la cabeza por parte de un "amable" aficionado. La multa ha sido de 600 euros. Si, 600 euros por una agresión y 2000 por una bonita dedicatoria. 600 euros a un club con unos fuertes ingresos tanto por derechos de televisión como por sus logros deportivos y llenazos de taquilla en liga, champions y copa. 2000 a un jugador de un equipo más que modesto con un sueldo que podíamos catalogar de mil-eurista. 600 por una agresión en toda regla en la que ni siquiera han podido identificar a la persona que lanzó el mechero. 2000 por levantarse un camiseta y enseñar otra debajo con una dedicatoria escrita a boli y para los niños con cáncer. No encuentro una mejor ocasión para soltar la expresión de: "me he quedao con el culo torcío..."

El Real Jaén, como no puede ser de otra manera, recurrirá la sanción impuesta a Jona y sólo cabe esperar que el dichoso comité de competición abra un poquito los ojos y sea capaz de tener el menos común de los sentidos. 

Tanto el jugador como el equipo han recibido abundantes muestras de apoyo. Desde sus compañeros de 2ª división, hasta jugadores de la selección como Xavi Hernández que cataloga el hecho como "una barbaridad" o el periodista José Ramón de la Morena (El larguero), que ayer en su programa y hoy en su apartado de Hoy por Hoy dedicaba su tiempo a denunciar ésta decisión del comité. 

Ya veremos qué pasa... 





miércoles, 12 de febrero de 2014

La oxitocina, la hormona del amor.

Se acerca el 14 de Febrero, día de San Valentín y no se me ocurría una mejor ocasión para escribiros un poco sobre una de las hormonas más increíbles que segrega nuestro organismo. La oxitocina o comúnmente llamada la hormona del amor o abrazo. 

La oxitocina es una hormona y un neuropéptido, sintetizada por celúlas nervisosas secretoras magnocelulares en el núcleo supraóptico y el núcleo paraventricular del hipotálamo, de donde es llevada por su proteína transportadora, la neurofisina, a lo largo de los axones de las neuronas hipotalámicas hasta sus terminaciones en la porción posterior de la hipófisis (neurohipófisis), donde se almacena y desde donde es segregada al torrente sanguíneo. Ésta hormona es la responsable de comportamientos parentales, sexuales y sociales relacionados con la confianza y la seguridad.

Pero bueno, lo que me interesa hoy es que está comprobado científicamente que cuando surge el amor romántico los niveles de oxitocina suben por las nubes y con ello nos convierte en una persona muy feliz. De hecho, la frase de que el amor es la droga más potente que existe lleva mucha parte de razón, ya que cuando aparece nuestra hormona del abrazo es la "culpable" de que nuestro cerebro y todo nuestro cuerpo experimenten una apoteosis química, con emociones que van desde la euforia hasta la ansiedad, pasando por la sorpresa, el miedo y la obsesión. Activa nuestro sistema de recompensa, lo mismo que hacen la mayoría de las sustancias de abuso. Y como ocurre con toda persona que es adicta a las drogas y las deja, cuando el amor se rompe, las consecuencias de la adicción son tan fuertes que pueden desembocar en graves comportamientos depresivos y obsesivos, tal y como nos señala un estudio del Albert Einstein College of Medicine (EE.UU.) dirigido por la reconocida antropóloga Helen Fisher. 

También se ha comprobado que si miden los niveles de la hormona en la sangre de parejas que acaban de comenzar una relación amorosa, sólo sobreviven en el tiempo aquellas que daban en los análisis unos altos niveles de oxitocina.

El estado de embriaguez al que es sometido nuestro organismo en las primeras semanas de una relación romántica no es sostenible en el tiempo ya que nos llevaría casi a la locura y se vería muy perjudicada nuestra toma de decisiones. Froid llegó a asegurar que el amor eterno era una patología. Sin embargo, un estudio reciente de la neurocientífica Lucy N. Brown y Helen Fisher nos dice que si puede existir ese amor para toda la vida. En el estudio contaron con 10 hombres y 7 mujeres que aseguraron seguir tan enamoradas de sus parejas como el primer día que se conocieron y después de unas cuantas pruebas con imágenes y utilizando de grupo control a unas parejas recién comenzadas en el amor, pudieron observar que los niveles de oxitocina eran idénticos en los dos grupos. Esas personas que afirmaban seguir tan enamoradas no mentían, lo estaban realmente. Ésto rebate esa leyenda urbana de que el amor verdadero sólo dura unos pocos meses o como dicen en muchas mesas redondas de bar, hasta que te casas.

También se le otorgan, a esta maravilla de hormona, comportamientos como la monogamia, disminución de los terribles celos y unos increíbles beneficios durante el embarazo y la época de lactancia. 

Sin duda alguna, una maravilla que produce nuestro magnífico y enigmático encéfalo.



Fuente: CSIC y Agencia SINC


miércoles, 15 de enero de 2014

#SiSePuede

Esa es la etiqueta que en Twitter han escrito muchos de sus usuarios al intentar reivindicar algo y hacernos ver que si todos vamos a una, si somos un equipo, podemos conseguir lo que nos propongamos. Cierto es, yo el primero, que en muchas ocasiones y debido al clima político y la falta de escucha de los dirigentes, el "si se puede" no da para mucho y lo vemos casi siempre como esa utopía que nos gustaría que algún día se cumpliera. Pero la vemos muy lejos, excesivamente lejos. Pues bien, ayer nos demostraron que nos es así, que si se puede.

Evidentemente escribo sobre lo ocurrido en Burgos, en Gamonal. Un barrio, como tantos otros de nuestro país, que ha sido muy sacudido por la crisis pero con la diferencia de que allí si se han atrevido a dejar de soñar e intentar hacer realidad lo que todos pensamos en nuestro interior y echar atrás, con la voz del pueblo, una decisión política que como mínimo se puede decir que era poco acertada y menos consensuada con los ciudadanos. Ese barrio de clase obrera de la ciudad burgalesa se levantó un día más indignado de la cuenta al ver como no hacían nada por ellos. Vieron como pedían pequeños arreglos para mejorar sus vidas y caían en saco roto. Contemplaron como unos dirigentes se inventaban otra obra de un coste desmesurado que no hacía ninguna falta y para colmo perjudicaría tanto a los pequeños comerciantes como a sus ciudadanos. No podían más. Decidieron dejar de hacer eso que tanto nos gusta. Lo de quejarse en el bar, en la plaza o en el patio de vecinos y echarse a la calle para que el alcalde y su equipo de gobierno escucharan algo que no querían oír. Muchos pensaron que esa protesta también sería otra pataleta de esa clase obrera que tan enfadada está con todo lo que hacen sus mandatarios pero esta vez no fue así. En esta ocasión los cánticos, pancartas y en definitiva "la voz del pueblo" si fue escuchada y obligó ayer por la tarde a dar un paso atrás en la consecución de la obra. 

Todo lo ocurrido me hace reflexionar y sinceramente creo que ha marcado un antes y un después, en lo que a mi pensamiento se refiere, sobre lo que significa el ciudadano dentro de las decisiones políticas. Muchos piensan que sólo podemos "hablar" cada cierto tiempo otorgando nuestro voto a unos políticos y que ellos ya se encargarán de saber por nosotros qué es lo que nos conviene o no. En Burgos nos han enseñado que no es así. Que tenemos voz y no sólo podemos utilizarla sino que debemos hacerlo. Que muchos de nosotros deberíamos dejar de quejarnos continuamente y empezar a hacer algo para intentar cambiar todo aquello que nos parezca injusto. Que si se puede. 

Valiosa lección aprendida en estos días. ¡Gracias Gamonal!