miércoles, 12 de febrero de 2014

La oxitocina, la hormona del amor.

Se acerca el 14 de Febrero, día de San Valentín y no se me ocurría una mejor ocasión para escribiros un poco sobre una de las hormonas más increíbles que segrega nuestro organismo. La oxitocina o comúnmente llamada la hormona del amor o abrazo. 

La oxitocina es una hormona y un neuropéptido, sintetizada por celúlas nervisosas secretoras magnocelulares en el núcleo supraóptico y el núcleo paraventricular del hipotálamo, de donde es llevada por su proteína transportadora, la neurofisina, a lo largo de los axones de las neuronas hipotalámicas hasta sus terminaciones en la porción posterior de la hipófisis (neurohipófisis), donde se almacena y desde donde es segregada al torrente sanguíneo. Ésta hormona es la responsable de comportamientos parentales, sexuales y sociales relacionados con la confianza y la seguridad.

Pero bueno, lo que me interesa hoy es que está comprobado científicamente que cuando surge el amor romántico los niveles de oxitocina suben por las nubes y con ello nos convierte en una persona muy feliz. De hecho, la frase de que el amor es la droga más potente que existe lleva mucha parte de razón, ya que cuando aparece nuestra hormona del abrazo es la "culpable" de que nuestro cerebro y todo nuestro cuerpo experimenten una apoteosis química, con emociones que van desde la euforia hasta la ansiedad, pasando por la sorpresa, el miedo y la obsesión. Activa nuestro sistema de recompensa, lo mismo que hacen la mayoría de las sustancias de abuso. Y como ocurre con toda persona que es adicta a las drogas y las deja, cuando el amor se rompe, las consecuencias de la adicción son tan fuertes que pueden desembocar en graves comportamientos depresivos y obsesivos, tal y como nos señala un estudio del Albert Einstein College of Medicine (EE.UU.) dirigido por la reconocida antropóloga Helen Fisher. 

También se ha comprobado que si miden los niveles de la hormona en la sangre de parejas que acaban de comenzar una relación amorosa, sólo sobreviven en el tiempo aquellas que daban en los análisis unos altos niveles de oxitocina.

El estado de embriaguez al que es sometido nuestro organismo en las primeras semanas de una relación romántica no es sostenible en el tiempo ya que nos llevaría casi a la locura y se vería muy perjudicada nuestra toma de decisiones. Froid llegó a asegurar que el amor eterno era una patología. Sin embargo, un estudio reciente de la neurocientífica Lucy N. Brown y Helen Fisher nos dice que si puede existir ese amor para toda la vida. En el estudio contaron con 10 hombres y 7 mujeres que aseguraron seguir tan enamoradas de sus parejas como el primer día que se conocieron y después de unas cuantas pruebas con imágenes y utilizando de grupo control a unas parejas recién comenzadas en el amor, pudieron observar que los niveles de oxitocina eran idénticos en los dos grupos. Esas personas que afirmaban seguir tan enamoradas no mentían, lo estaban realmente. Ésto rebate esa leyenda urbana de que el amor verdadero sólo dura unos pocos meses o como dicen en muchas mesas redondas de bar, hasta que te casas.

También se le otorgan, a esta maravilla de hormona, comportamientos como la monogamia, disminución de los terribles celos y unos increíbles beneficios durante el embarazo y la época de lactancia. 

Sin duda alguna, una maravilla que produce nuestro magnífico y enigmático encéfalo.



Fuente: CSIC y Agencia SINC


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