lunes, 22 de agosto de 2011

El papa que suplicaba a sus penitentes.

En el recuerdo quedará ya las jornadas mundiales de la juventud (JMJ) y el Papa ha vuelto a su tierra después de disfrutar unos días esa hospitalidad que nos caracteriza a la sociedad española. Una hospitalidad que varía mucho dependiendo de dónde vengas y quién seas. Pero esa incoherencia no es el tema que quiero tratar ahora.

Una de las cosas, entre muchísimas, que me han sorprendido sobre las palabras que ha dedicado Benedicto XVI a los que se proclamaban así mismos "la juventud del Papa", ha sido las innumerables veces que ha pedido y suplicado que no abandonen sus creencias, su lealtad, su fé. Estas peticiones tienen mucho sentido si le damos alguna que otra vuelta a las estadísticas. En España está bautizada el 72 % de la población, sin embargo, si preguntamos a los españoles por su fe, las encuestas nos dicen que la cifra de creyentes baja hasta el 61 % de los cuales dicen ir a misa con regularidad un 16 % (la mayoría personas de avanzadas edades). Una cifra muy baja teniendo en cuenta la exigencias que conllevan la práctica de una religión. Por otro lado, hay cifras mucho mas devastadoras para los datos de la iglesia católica. Por poner un ejemplo, en el seminario de Jaén, estaban inscritos en las enseñanzas católicas unos 50 futuros sacerdotes allá por los años 60. Hoy en día el número de seminaristas en esta ciudad es de 4, a lo que le podemos añadir como dato sustancial, que de esos cuatro seminaristas, sólo uno es español.

No cabe duda alguna en que estos datos son conocidos por casi todos y que si hoy preguntas a los niños qué desean ser de mayor, tendrás que tratar con un número ingente de ellos hasta dar con uno que te sorprenda con que quiere ser cura. De ahí vienen frases de Benedicto en estas JMJ como "no os avergoncéis de vuestras creencias", "la fe no se puede llevar sólo, hay que compartirla", "llevad vuestro credo a todo el mundo como habéis hecho aquí" o "hay que ser un fiel creyente para encontrar a Jesucristo". Sin duda una buena actitud cuando se intenta cohesionar, y llevar a cabo una atracción grupal. El problema es que cuando ese grupo está unido físicamente en unas jornadas en las cuales participan cientos de miles de integrantes, ese atractivo parece florecer y que si ese grupo no da muestras claras de cohesión no parecen ser tan abiertos a la hora de expresarse, me refiero a que conozco varias personas que no es que se avergüencen, pero digamos que evitan hablar de ciertas prácticas y creencias con miembros de no tanta fe cristiana. 

El trabajo realizado por Janis en 1972 sobre el pensamiento que se da en grupos cohesivos, nos puede ayudar a comprender esta situación un poco mejor. Janis se refiere a fallos de pensamiento como grupo que pueden amenazar la integridad del grupo como tal. Entre ellos, podemos ver el análisis insuficiente de los posibles riesgos de elección, los sesgos en el procesamiento de la información y la que para mí, en referencia a este grupo, señala la definición de un gran fallo: la consideración, tan sólo, de la alternativa y los objetivos preferidos inicialmente, descartando cualquier alternativa posible. Esto hace que hoy en día, en la era de la información, sea muy difícil optar por sólo una alternativa. Yo diría que es insuficiente e incoherente.

Por todo ello, le queda un difícil trabajo a la iglesia católica. Adaptación o morir, y al ritmo que van las cosas no veo muy lejana la pérdida completa de fe de esa "juventud del papa".



2 comentarios:

  1. Creo y solo creo que las personas creen pero lo que pierden es la fe la esperanza en las personas por lo que se vive en el mundo. Digamos que la voz del Papa es la voz de la esperanza para muchos Católicos. Aunque personalmente el Papa es todo lo contrario a lo que dijo Jesus y sus acciones.

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  2. En cierta parte llevas razón, pero los quería ver como grupo y sus dificultadades con tal.

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