Para adentrarnos en el por qué el ser humano es monógamo hay que irse, nada más y nada menos, que hace dos millones y medio de años. En aquella época, lo que ahora es el hombre, empezaba a estilizar su cuerpo por motivos de supervivencia y comenzaba a erguirse. Esto suponía que la pelvis debía estrecharse para sujetar con firmeza todo el cuerpo sobre nuestras extremidades inferiores. El problema surgió cuando las madres tenían que dar a luz a un pequeño con un encéfalo muy grande por una pelvis mermada evolutivamente. La solución de adaptación fue sencilla. Habría que adelantar el parto para asegurar la supervivencia del nuevo ser y de la madre. El encéfalo es nuestra parte anatómica que más crece en los primeros meses de vida debido a su gran complejidad.
Si el parto se adelantaba un par de meses suponía que el pequeño iba a ser mucho más indefenso ante los agentes externos que hay fuera del vientre materno. Somos de los mamíferos más indefensos al nacer, lo que supone que requerimos muchos más cuidados y protección que el resto. Un doble trabajo. Requiere de la atención de los dos progenitores si queremos asegurar nuestro linaje genético.
Es muy cierto que, como hacen la gran mayoría de especies animales, la variedad de relaciones nos llama mucho la atención. El problema recae en que evolutivamente hablando, una de nuestras principales misiones en nuestra vida (por no decir la única) es perpetuar nuestro código genético. Nos dimos cuenta que la única forma realmente viable de hacer nuestro trabajo es conservando la misma pareja. Así aseguramos con más fiabilidad esa descendencia. El fuerte trabajo de conservar con vida un ser tan indefenso que lleva nuestro "libro de instrucciones" solo es viable con sus dos progenitores dando el cayo.
En el mismo estudio se refieren a aquellos hijos que crecen sin padre, lo que les supone un problema evidente de control ante la autoridad que supone esa figura en su aprendizaje y al mismo tiempo, los convierte en grandes líderes por necesidad. Véase los ejemplos de Obama, Clinton y Lincoln. También nos hablan de los terribles problemas de afecto que sufren esos niños que son criados en centros institucionales sin ninguna de las dos figuras.
Ahí está la explicación evolutiva de la monogamia. Ni más ni menos. También se podría hablar de temas tan importantes como son la seguridad y estabilidad emocional que una relación estable nos infiere, pero nos meteríamos en otra discusión que dejaré para otro momento.





